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7/7/18

Rufus Wainwrihgt solo necesitó un piano y una guitarra para dejarnos sin aliento...

Es difícil describir con palabras todas las sensaciones que es capaz de generar una sola persona sobre un escenario. Una sola voz, dos manos. Un piano y una guitarra, sonando indistintamente. Rufus Wainwright, el talento inagotable; la fuerza, la pasión y la suavidad.

Todo esto es lo que vivimos en su concierto del pasado 5 de julio en Noches del Botánico, donde tuvimos la fortuna de poder disfrutar de su formato más especial, íntimo y cercano. En un marco incomparable como el Real Jardín Botánico Alfonso XIII, casi podíamos tocar a Rufus. Desde luego, sí pudimos percibir y recibir toda su energía.

Un arranque salvaje, con Beauty Mark y Vibrate. Dedicatorias a los añorados Jeff Buckley o Leonard Cohen. Un guiño a la celebración del Orgullo que esa semana copaba el centro de Madrid. Críticas al presidente Trump con modelo travestida incluida. Adelantos de su nuevo disco, que se publicará en 2019. 

Menciones a su segunda ópera, que estrena este otoño. Y sobre todo, mucho humor. 

¡Menudo concierto! Rufus Wainwright se basta y se sobra para quitarnos el aliento.

 

Fotos: Jorge Fuembuena