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28/7/19

La libertad musical de Rufus T. Firefly

“La segunda muerte fue más dulce
Nos dormimos con la voz de Bowie
Y la suave luz de una luciérnaga nos arropaba”
Rufus T. Firefly

Con motivo de la actuación de Rufus T. Firefly que supondrá -juntamente con Russian Red- la clausura de las Noches del Botánico, nos hemos entrevistado con su líder y compositor, Víctor Cabezuelo, para hablar de canciones, futuro y de ese amor tan profundo que sentimos por la música.

El grupo de Aranjuez es uno de los grandes representantes del pop-rock hecho en español con raíces psicodélicas. Bajo el influjo de unas letras profundas, los Rufus T. Firefly no han parado de tocar y de ofrecer en sus conciertos un espectáculo tremendamente enérgico.

Allá vamos…


¿Podrías definir a Rufus T. Firefly en 3 palabras (que no sean Rufus T. Firefly)?

Siempre es difícil esta pregunta… diría Rock, Libertad y Experimentación. Pilares muy básicos y muy fundamentales de lo que hacemos. Somos una banda de Rock que está abierta a un millón de sonidos diferentes y que no se conforma nunca con lo básico.


Tras el éxito de Magnolia y la psicodelia de Loto, ¿cuándo tendremos la próxima flor compositiva? ¿Me puedes adelantar noticias?

Estamos en la primera fase que es la de composición; en ese proceso inicial con una lluvia de ideas, escuchando mucha música y probando sonidos nuevos. No te puedo decir muy bien adonde nos llevará esto porque realmente no lo sé todavía. Lo único que tenemos claro es que no vamos a repetirnos, no vamos a volver a tirar de psicodelia tal y como hemos venido haciéndolo hasta ahora, supongo que estará en las canciones, pero de una manera muy diferente. Todo lo que nos suene repetitivo o conocido lo descartaremos. Es un proceso muy interesante porque es como abrir un camino nuevo y no saber qué te vas a encontrar…


¿Cómo si fuera borrón y cuenta nueva? ¿No hay un vínculo con tus últimos trabajos?

Realmente lo que ocurre es, que cuando empiezas con una carrera musical, llegas a un sitio y luego te das cuento que detrás hay otro, y así sucesivamente. Digamos que con Magnolia y Loto subimos a la montaña psicodélica sesentera, y ahora nos hemos dado cuenta de que detrás de eso hay una vista increíble y queremos llegar a ese horizonte que no tiene nada que ver y hay que ir por caminos diferentes.

No renegamos para nada de lo que hemos hecho hasta ahora porque es lo que nos ha traído hasta aquí, pero creo que volver a recorrer los mismos pasos sería un error, nos llevaría a sitios en los que ya hemos estado. Tenemos que seguir avanzando por caminos nuevos con todo lo aprendido. No se trata de mandar todo a la mierda y reiniciar; se trata de saber hasta donde hemos llegado y ver hasta dónde podemos llegar.


Me gustaría saber tu opinión acerca del nuevo formato de Festivales en los que hay mucha cantidad de artistas para actuaciones, normalmente, de poca duración.

Tengo una relación de amor/odio con los Festivales. Para mí, lo ideal es que un artista pueda desarrollar su propuesta en las mejores condiciones posibles y esto en los festivales, generalmente, a no ser que seas el cabeza de cartel, no va a pasar. Por otro lado, me gusta ir a festivales y ver a mis grupos favoritos. También me gusta mucho tocar para gente que nunca nos has escuchado, ni nos conocen y de alguna forma sorprenderles; todo esto es super bonito. Sin embargo, a veces me parece que la masificación tanto de bandas como de público va un poco en contra de la música. A su vez, se dejan de cuidar ciertos aspectos que son importantísimos. De ahí mi relación de amor/odio.

No se puede generalizar con los festivales porque hay de todo. Hay festivales que cuidan muchísimo lo que te comento -estoy a muerte con ellos- y otros que no lo cuidan nada. Estoy un poco en contra de los festivales en los que los grupos tocan media hora y en los que es más importante vender cerveza que la música.


¿Podrías decirme qué diferencia sientes cuándo abres un concierto por ejemplo para Leiva cuyos fans no tienen por qué conocer a Rufus, cuando tocáis en un festival o cuándo dais un concierto de 2 horas?

Evidentemente la sensación es muy diferente porque cuando el público sabe lo que va a ver esta predispuesta a ello y tiene ganas, ha pagado una entrada y va dispuesta a verlo, se crea una energía muy especial… tú tocas las canciones, alguien las está recibiendo y te las devuelve de alguna manera; todo es muy bonito. Esto nos pasó en la Riviera en el fin de gira. Hicimos un concierto bastante arriesgado a nivel de producción y en el que todo era muy simbólico -arriesgado a nivel de concepto ya que no abrí la boca-. Todo fue demasiado conceptual y se creó una energía muy bonita porque la gente que vino a vernos lo entendió perfectamente… En un festival, lo puedes hacer, pero va a ser un fracaso. Aun así, nosotros intentamos no ofrecer demasiadas concesiones.

El otro día cuando tocamos con Leiva hicimos nuestro show, sabíamos que nadie lo iba a entender. Nos pusimos muy juntitos en un escenario gigante e intentamos crear la atmósfera que siempre creamos. A veces pienso que no es bueno ponérselo fácil al público todo el rato. Creo que no hay que menospreciar al oyente y creo que hay que intentar que llegue a sitios distintos por sí solo. A mí me ha pasado como oyente no entender nada de un concierto, pero luego escuchar a ese grupo en casa, empezar a aprender por qué está haciendo ciertas cosas y la próxima vez que he vuelto a verlos disfrutarlos a saco. Hay cierto tipo de trabajo que hay que dejar hacer al oyente. 


Lleváis 3 años de gira, ¿alguna anécdota que quieras compartir?

Lo que ha cambiado es la sensación de saber que podemos mantenernos haciendo música. El grupo es autosuficiente. Antes eran todo gastos y todo el rato era tirar el dinero a un pozo y esperar que de ahí saliera algo. De repente ha salido algo muy bonito y sostenible por sí mismo. Esa sensación es preciosa porque te da muchísima libertad para crear con muchísimas garantías y poder hacer música libremente.
El salto al gran público ha sido lo más significativo. Ahora podemos apostar por escenografías, podemos permitirnos un técnico de luces que siempre habíamos querido… Todo es más grande y estos detalles hacen que la experiencia sea más completa. 


En tus canciones hay referencias a grandes artistas y es innegable vuestra pasión por los Beatles más psicodélicos, ¿qué pensáis de la escena pop rock actual? A menudo los grandes artistas del género en el que os movéis son artistas de hace más de 20 años…

Hace mucho tiempo que no salen referentes mundiales de Rock. No hay un referente mundial actual como podían ser: Oasis, Blur, Radiohead, Nirvana…


¿El Rock se ha muerto?

Un amigo me dijo que cuando hablamos de que el Rock se ha muerto hablamos de que a nivel comercial no está en su momento más álgido ya que grupos de Rock hay millones. Me gusta mucho que se piense que el Rock se ha muerto porque la gente que haga Rock hoy en día lo va a hacer sin ningún fin comercial, lo va a hacer simplemente por romanticismo y es lo más bonito a la hora de hacer música. Y la gente va a ir a ver algo que de alguna manera estará en una minoría.

Todo al final es cíclico. Dentro de X años aparecerá un chaval de 17 años dará un guitarrazo y volverá el Rock, de una manera diferente, como cuando volvió con Kurt Cobain. Y si no vuelve, tampoco pasa nada, ¿volverán los Led Zeppelin? Ahora están los Greta Van Fleet que molan mucho, pero no son lo mismo. Los Led Zeppelin, al igual que los Beatles, pasaron en su momento pasado y nunca volverá a ser lo mismo.

La sensación de escuchar instrumentos en directo es inimitable y solo se puede sentir de esa manera… Todo es cíclico. Ahora priman más los followers, Instagram, las bases lanzadas y el artista unitario, que las bandas. Todo cambiará en cualquier momento.


Vuestras canciones son muy fotográficas, ¿en qué te inspiras para escribir las letras? ¿Son siempre vivencias personales?

Son siempre vivencias personales sobre muchísimos temas: políticos, sociales, relaciones personales… Todo es muy personal. Lo que pasa es que muchas veces intentamos utilizar referentes para contextualizar las cosas. Por ejemplo, en el último disco, Loto, tiramos un poco del imaginario de Stranger Things para contar nuestra historia. En la canción Demogorgon estoy contando una relación personal con un amigo al que desgraciadamente ya no veo lo que quisiera, intento jugar con ese imaginario para que a la gente le sea más fácil entrar en esa historia. Si sabes por dónde te estás moviendo todo es mucho más intuitivo y más sencillo. Tiramos de referentes que pueden crear estas imagines que comentabas…


¿Qué supone tocar en un lugar idílico como el Botánico dónde Naturaleza y Música se unen? Creo que deberíamos conectar más con el campo.

Me gusta mucho que me hagas esta pregunta porque para nosotros los conciertos que hemos visto en el Botánico han sido muy especiales. Han sido conciertos en los que hemos sentido, precisamente, lo que hablábamos antes de aquellos festivales en los que los grupos pueden desarrollar sus propuestas y se aprecia lo que quieren hacer.

Cuando nos llamaron pensamos que no queríamos hacer un concierto normal y volver a tocar Magnolia y Loto porque ahora mismo estamos en un proceso en el que necesitamos sentir cosas nuevas, pero no tenemos las canciones nuevas compuestas y no podemos tocarlas. Por ello, decidimos que íbamos hacer un concierto puramente de versiones, canciones que nos han marcado muchísimo a lo largo de la vida y que nos han traído un poco hacia donde estamos ahora mismo. Nos parecía que el Botánico era un sitio muy bonito para hacer esto porque es una manera de devolverle a la música todo lo que ha hecho por nosotros. Hemos elegido 10 canciones y vamos a tocarlas con nuestros medios.


¿Será entonces un concierto único o pensáis replicar la fórmula? 

Es la primera vez que lo haremos y la última vez que lo haremos. Vamos a hacerlo exclusivamente en el Botánico porque nos parece un sitio único y va a ser un concierto muy especial y, repito, absolutamente único. 


Vais a compartir cartel con Russian Red, ¿la conocéis personalmente, tenéis algún vínculo con ella? Además, Lourdes continúa cantando en inglés, ¿volveremos a escucharos en el idioma anglosajón?

En primer lugar, sí que conocemos a Lourdes, yo concretamente he tocado con ella, es amiga. Es un placer compartir noche con ella y volver a verla. Me parece una persona con un talento y una facilidad muy grande para hacer canciones. A mí, por ejemplo, me cuesta meses componer una canción, y a ella me da la sensación de que tiene esa facilidad de escribir un temazo en 5 minutos; en ese sentido la admiro mucho.

En cuanto al inglés, nosotros ya hemos encontrado un camino muy guay con el castellano, yo me siento muy a gusto expresándome en mi lengua. Antes me sentía un poco farsante ya que no decía lo que sentía. No soy bilingüe desgraciadamente. Si algún día me saco el grado flipante de inglés a lo mejor vuelvo a escribir canciones en inglés. 


¿Cuáles son vuestros nuevos retos?

Nuestros nuevos retos ahora mismo están en el próximo disco. Hacer un nuevo disco siempre es un reto ya que siempre queremos hacer cosas nuevas. El reto está ahí todo el rato porque yo quiero hacer melodías diferentes con instrumentos nuevos. Tengo teclados que todavía no sé usar… y a todos los del grupo les pasa un poco lo mismo. Estamos empezando a indagar terrenos desconocidos y ello supone una emoción muy grande. Nuestras miras están ahí; no van más allá que lo que vamos a empezar hacer dentro de unos meses desarrollando canciones nuevas.


Por último, ¿un disco de 2019 que no podemos perdernos?

Hay un grupo de Madrid que me encanta, que siempre recomiendo y que este año ha sacado nuevo disco. Son Atención Tsunami y el disco nuevo se llama Ultra, tienen letras increíbles. Para mí es una joya que todavía la gente no ha descubierto.              


7/28/2019