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17/6/19

Charlando con Mike Scott - The Waterboys

“Desearía ser un pescador revolcándome en el mar. Lejos de la tierrafirme y de sus amargos recuerdos” Mike Scott

Decía Lennon que “la vida es eso que te sucede mientras estás ocupado haciendo otros planes”. En el caso de nuestro protagonista, Mike Scott (The Waterboys), esos planes han sido primordialmente musicales: carretera y manta, canciones con una lírica que se refugia en los grandes poetas anglosajones y una actitud desenfada que encajaba con los baluartes del rock. Mike jamás se ha escondido y, con una trayectoria de más de tres décadas a sus espaldas y casi una veintena de discos publicados, este crooner escocés puede presumir de ser una de las figuras claves de su generación. Ha sabido adaptarse a los cambios y explorar aquellos terrenos pantanosos que acostumbran a brindar errores imperdonables. Para tener casa hay que tener guerra, y Scott tiene una casa repleta de seguidores que han sabido entender el valor supremo de sus composiciones.

Hace una semana, tuve el privilegio de charlar con él con motivo de la próxima visita de sus incombustibles The Waterboys a las Noches del Botánico, y de la publicación de su nuevo trabajo, Where the Action is (2019), que nos presentarán el domingo 30 de junio. Lo primero que sorprende al escuchar a Mr. Scott ─así me dirigí─ es que, tras esa profunda y grave voz, hay un hombre cercano y extremadamente simpático. Un músico curtido en mil batallas que respira sencillez, humildad y calidad humana. Tres atributos difíciles de encontrar en estos tiempos de tecnología absoluta.

Mike Scott duda sobre la existencia de la escena del rock actual y afirma que le encanta tocar música de diferentes estilos. Probablemente su nuevo disco sea el más ecléctico y por ese motivo no le gusta que le pongan etiquetas. Su experiencia le ha permitido “jugar” entre géneros y define la música de su banda como, simplemente, Waterboys Music, con todo lo que ello significa. Y es que, The Waterboys lleva siendo popular en España durante un largo periplo, motivo por el cual siempre acaba volviendo a nuestro país. Mike disfruta de nuestro carácter, nuestra comida y, cómo no, de nuestro tiempo y nuestras magníficas ciudades.

También hay tiempo para reflexionar sobre la música en vivo y lo bonito que es tocar en un festival como el de nuestra casa, rodeado de árboles y naturaleza. No le tiembla la voz al decirme que “todo aquel al que le funciona el cerebro debería estar preocupado por el cambio climático, deberíamos unirnos todos ante tal causa, hay muchos tontos que ignoran lo que está pasando”.  Percibo cierta preocupación cuando le cuento que en España ya no se estudia filosofía en los colegios; me pregunta si gobierna un partido de derechas, afirmando que este tipo de gobiernos no quiere una buena educación. We don’t need no education, cantaba Pink Floyd.

Hablamos de la repercusión que han tenido los Waterboys en bandas actuales como The War on Drugs ─que hicieron una estupenda versión del clásico A Pagan Place─ y me comenta que realmente le alegra saber que inspiran a nuevas generaciones. Finalmente, cuando le pregunto sobre algún disco que no debo perderme en este 2019, me indica que se ha comprado el nuevo álbum de Anderson Paak pero que todavía no ha tenido tiempo de escucharlo.

Tras este coloquio en el que conversamos de música y de los avatares que nos asaltan durante estos días, quisiera recomendarles el concierto que The Waterboys nos ofrecerán el próximo 30 de junio junto a Paul Carrack. Libertad creativa y, sin lugar a dudas, una noche para rememorar piezas arrebatadoras que se visten de improvisación y maestría.


Nicolás Fernández
Kulturtado

6/17/2019