Los Snarky Puppy de Michael League y la propuesta de Nate Smith tienen en común su maestría en el arte de ensanchar los límites del jazz mediante su combinación con el funk y el r’n’b, con un virtuosismo y una elegancia indiscutibles.
Los texanos Snarky Puppy, formación instrumental dirigida por el bajista Michael League desde hace tres lustros, sintetizan lo mejor del jazz, del rock y de las músicas del mundo. Son relativamente jóvenes, no llegan a los cincuenta años, pero lucen galones de veteranísimos. Sus discos son un compendio de jazz, rock, funk y músicas del mundo. Han tocado junto a Erykah Badu, Justin Timberlake, Snoop Dogg o David Crosby, músicos de muy distinta orientación. Y también tienen cinco premios Grammy, uno de ellos por su espectacular directo, como el que ofrecerán dentro de Noches del Botánico. Su último álbum es el sensacional Somni (2025), grabado junto a Jules Buckley y la Metropole Orkest.
Nate Smith es un percusionista, compositor y productor de Virginia, nominado a tres premios Grammy, ha demostrado en sus discos al frente del proyecto Kinfolk que su acreditada síntesis de jazz fusión, soul y hip hop merece apartado propio en la escena actual. Su formación vino marcada por la influencia del “Album Of The Year” (1981) de Art Blakey & The Jazz Messengers, pero también por el rock, y todo eso se ha plasmado en sus múltiples colaboraciones (desde Paul Simon a Brittany Howard, pasando por Jose James, Brittany Howard o Dave Holland), en las bandas sonoras que compone para documentales del Discovery Channel, en encargos de cualquier naturaleza (fue una de las firmas del tema “Heaven Can Wait”, de Michael Jackson) y en trabajos propios. El más reciente de ellos es el elegantísimo “Live – Action” (2025), en el que vuelve a aunar virtuosismo, bagaje y mucha clase.