Son muchas las cosas que tiene en común los toledanos Veintiuno y los argentinos Silvestre y la Naranja. Ambos se formaron en 2011. Ambos cuentan con cinco discos. Y ambos practican un pop rock estilísticamente abierto de miras, muy pegadizo y con enorme proyección comercial.
Diego Arroyo, Pepe Narváez, Yago Banet y Rafa Pachón formaron Veintiuno en Toledo en 2011, y captaron el timing perfecto, porque su consolidación fue pareja al crecimiento de los grandes festivales indies españoles: no en vano fueron el grupo revelación del Arenal Sound de 2015, antes de pasar (años después) por Mad Cool, Nos Alive, Granada Sound, Sonorama, San San y muchas otras citas de nuestra geografía. A lo largo de su carrera han colaborado con Zahara, Love of Lesbian, Siloé o Iván Ferreriro. De hecho, estos dos últimos están presentes en “La balada de Delirio y Equilibrio” (2025), su último trabajo.
Los argentinos Silvestre y La Naranja son otra de las pruebas de la ambiciosa ausencia de prejuicios que muestran las últimas generaciones del pop de su país. A lo largo de sus tres lustros de trayecto han transitado del folk pop al pop electrónico sintetizado y bailable, en una carrera que podría poner de acuerdo a los fans de Charly García, The Beatles, Fleet Foxes, Tame Impala o Billie Eilish. Son especialmente sus dos últimos trabajos, “Sueño cítrico” (2023) y “ALTER EGO” (2025), los que muestran todo su groove, con influencias del funk, el soul y el r’n’b. Y son también los que justifican su paso por Noches del Botánico, dos años y medio después de su primera visita a España.